15 mayo 2026

El Radar

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La nieta de mi abuela (Crítica de cine)

Se encuentra en cartelera al menos por una o dos semanas más. Todo amante del buen cine dominicano, debe ver esta obra.

José Rafael Sosa

SANTO DOMINGO. En oportunidades, la cartelera comercial ofrece joyas de cine que podrían pasar inadvertidas porque no cuentan con una campaña de publicidad y a las cuales asisten quienes tienen alguna información o motivación que conlleva la búsqueda de experiencias cinematográficas que trascienden, que salen del esquema del cine de parámetros industriales profusamente promovidos.

El documental La nieta de mi abuela (Tatiana Fernández Geara, 2025), que se encuentra en la Sala 5 del complejo cinematográfico Downtown y en Cine CC de San Francisco de Macorís, es uno de esos casos. Es una de las pocas producciones dominicanas que tienen una adecuada página web.

Realizado por su directora bajo dos criterios: coherencia con su trayectoria y una honestidad desgarradora que muestra sus interiores vitales, narra una experiencia vital propia, arraigada en recuerdos y exponiendo las características de personalidad de una mujer provinciana que rompió moldes sociales.

Se trata de una recuperación de archivos personales que gira en torno a los principios de autenticidad femenina, perfumada con el frescor de una poesía epistolar, hermosa, simple y llana, que penetra profundamente.

El trabajo se centra en la figura de la directora, lo cual no invalida la historia, además de que recupera para el corpus memorial del país el inolvidable Cine Carmelita (del cual la abuela fue propietaria) y que representó para generaciones de francomacorisanos cantidad de emociones y recuerdos. Tatiana Fernández G. logra sacar lo mejor del registro documental de sus vidas. Describe vida y valores deTeresa Pichardo, abuela de la directora y propietaria del histórico Cine Carmelita, de San Francisco de Macorís.

La obra sigue la línea iniciada en 2015, cuando nos presentó Nana, documental sobre las cuidadoras de niños de clase media alta, sus vidas y aspiraciones. Es un nicho temático que ha generado incluso obras similares de parte de otros documentalistas, sin el ánimo de crear una escuela documental, y que reafirmó su propósito en 2021 con Vals de Santo Domingo, cuando siguió la trayectoria de cuatro jóvenes de sectores muy pobres, estudiantes de ballet clásico.

La narración de esta cineasta es tan singular, de trato tan accesible y de relación tan llana para vincularse con su entorno, es vigorosa y sustentada en documentación familiar: fotos, cartas, poemas, objetos, postales,pensamientos.

Antes de morir a los 88 años, Teresa Pichardo, la abuela de la directora, le dejó una advertencia que sonaba también a confesión y lamento: «No te quedes sola como yo». Al llegar a los 40 años, soltera y sin haberse casado nunca, Fernández Geara utiliza esta frase como catalizador para investigar qué significa realmente «quedarse sola». El trabajo desgaja el represivo concepto social que condiciona el valor de una mujer adulta a su aceptación del ritual preconcebido para ella: casarse, tener hijos, ser madre, cuidadora y protectora.

No teme Tatiana presentar la rebeldía intrínseca de su abuela, una mujer imponente que desafió las normas sociales, que tuvo esposos, novios y una vida afectiva intensa (evidenciada en cientos de cartas de amor que conservó), pero que fue al final un ser en soledad. Echa de manos de un archivo íntimo que no mira con lástima a su abuela, sino que la expone como referente en la medida en que abre los archivos personales y las gavetas de antaño.

Como cine de autor(a) autobiográfico, en La nieta de mi abuela la autora se expone a sí misma, a sus circunstancias y a los intentos de relación truncados por las diferencias que normaron a su abuela en el pasado.

Técnicamente, hay que aplaudir que la directora ha sabido construir un equipo de trabajo que expresa su mejor desempeño: desde la coescritura del guion hasta las direcciones de fotografía, sonido, edición y el diseño de la música, además de una certera selección de imágenes de películas que tienen enorme coincidencia con la nostalgia del cine provincial.

La nieta de mi abuela no es un ejercicio autorreferencial para situarse como centro de la atención. Con este trabajo, la directora evidencia que no hay historias personales carentes de interés para la gran pantalla. Todo depende del criterio, del concepto, de la coherencia autoral y la autenticidad de propósitos.

Es el tipo de película que, si no se ve ahora en el cine, luego nos estaremos lamentando porque no nos llamó la atención en el momento en el cual era posible verla. No es cine de espectacularidad. El cine de verdad bondadoso y aleccionadora.

No se pierdan este título.

Ficha técnica:

  • Título: La nieta de mi abuela
  • Dirección: Tatiana Fernández Geara
  • Producción: Tatiana Fernández Geara y Wendy Espinal
  • Guion: Tatiana Fernández Geara, Gina Giudicelli y Natalia Peralta Rincón
  • Asesoría de guion: Dami Sainz Edwards
  • Fotografía: Jaime Guerra y Tatiana Fernández
  • Fotografía adicional: Jaime Guerra
  • Dirección de arte: Oliver Rivas
  • Edición: Gina Giudicelli
  • Música: Laura Pimentel
  • Sonido: Susan Romero y Victoria Mercedes
  • Diseño de sonido: Susan Romero y Victoria Mercedes
  • Supervisor de sonido: Homer Mora
  • Postproducción de sonido: Pulpo Post
  • Consultor de color: José Eduardo Durán (Chuba-K!)
  • Colorista: Ana Duarte
  • Diseño gráfico: Máximo del Castillo